31 enero 2012

Vita

Perdoné errores casi imperdonables. 
Intenté sustituir personas insustituibles y olvidar personas inolvidables. 
Me decepcioné de personas que pensé nunca me decepcionarían. 
Sonreí cuando no podía. 
Hice amigos eternos. 
Lloré oyendo música y viendo fotos...
Llamé solo para escuchar una voz. 
pensé que me moria de tanta tristeza. 
Tuve miedo de perder a alguien especial y todavía lo tengo.
Aprendí que a veces el que arriesgo no pierde nada, y que perdiendo también se puede ganar.

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